USO DE LA ECOGRAFIA EN TRAUMAS

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, la ecografía veterinaria ha sido de mucha ayuda en la clínica de pequeños animales. La mejora en los equipos y el entrenamiento de profesionales han hecho que esta técnica de diagnostico se encuentre más disponible y se utilice de forma rutinaria en la pesquisa de muchas patologías y procesos que amenazan la vida de nuestros pacientes. La ultrasonografía es una herramienta diagnóstica segura, no invasiva, altamente específica (muchas veces) y que entrega sus resultados en forma inmediata, todos requisitos fundamentales frente a una patología de riesgo vital. Por estas características es que la ecografía está siendo ampliamente utilizada en el área de emergencia y cuidados intensivos.

ECOGRAFÍA EN LA SALA DE EMERGENCIA

La demanda de la ecografía en la medicina de emergencia está creciendo ya que los clínicos son cada vez más conscientes de su gran potencial diagnostico y por la aparición de equipos portátiles. El uso de los aparatos portátiles ha sido muy ventajoso en el área de emergencias debido a la flexibilidad que provee, muchos de los pacientes que llegan a la sala de emergencia requieren de inmovilidad, ya que están siendo sometido a fluidoterapia y/o suplementación de oxigeno, entre otros, por lo tanto, el uso de estos equipos permite realizar estudios donde está el paciente, sin tener que transportarlo y manipularlo en exceso, ya que el ecografista puede adaptarse a la posición del animal para no aumentar el estrés. Además es posible realizar el examen ecográfico sin la necesidad de interrumpir la reanimación del paciente u otra maniobra que se esté realizando, a diferencia de otras técnicas de diagnostico por imagen.

Ecografo portátil

La mayor ventaja de la ecografía en la clínica de emergencia es la de reconocer de forma temprana condiciones que pueden derivar en un daño orgánico irreversible. La ecografía a tiempo real provee a los veterinarios de una evaluación rápida y no invasiva de la estructura y vitalidad de múltiples órganos y, en el caso del corazón nos provee además de información acerca de su funcionamiento. A diferencia del uso de la ecografía como herramienta diagnostica, la ecografía en la unidad de emergencia tiene el propósito principal de reconocer condiciones potencialmente tratables que amenazan la vida del paciente. Los hallazgos ecográficos generalmente llevan a manejos específicos y/o terapias quirúrgicas, siendo el resultado de estos exámenes críticos en la toma de decisiones. En estos casos, no se necesita un diagnóstico, si no una aproximación certera.

Se puede decir que hay dos formas de utilizar la ultrasonografía en emergencias, una de ellas es la FAST (del inglés: Focussed Assessment with Sonography in Trauma) tanto torácico como abdominal y la otra es la evaluación de situaciones patológicas que requieren de urgencia. En el primer caso, tanto en medicina humana como veterinaria, la ecografía puede ser utilizada por un médico con conocimientos básicos en circunstancias de emergencia para evaluar puntos específicos y saber qué pasos dar. En el segundo caso es necesario contar no solo con un entrenamiento básico, ya que se debe tener cuidado en no sobreinterpretar hallazgos ecográficos que no estén relacionados con el proceso que afecta al paciente en ese momento, éstos hallazgos deben evaluarse con más tranquilidad, cuando el paciente ya no esté en riesgo vitral y con un ecografista entrenado, ya que para hacer diagnósticos ecográficos, se requiere de un radiólogo veterinario entrenado y con experiencia para diferenciar los a veces sutiles cambios en los órganos

En la presente monografía se hará una revisión acerca del FAST tanto torácico como abdominal en humanos y pequeños animales.

TRAUMA Y FAST (Focused Assessment Sonography in Trauma)

Los procesos traumáticos en pequeños animales son generalmente el resultado de atropellos, caídas de alturas, agresiones entre animales o cualquier otra situación que signifique la transferencia de energía sobre el abdomen y/o tórax. El trauma puede ser contuso o penetrante. Dependiendo de múltiples factores, la consecuencia del trauma puede ser puntual, afectando un órgano, o difuso, afectando una gran superficie y varios órganos. Los órganos más afectados suelen ser el bazo, debido a su posición inmediatamente bajo la pared abdominal, el hígado y la vejiga. En menor frecuencia se afectan riñones, páncreas y tracto gastrointestinal. La injuria intraabdominal puede ser difícil de detectar y puede tener consecuencias considerables e incluso la muerte del animal traumatizado.

En el año 1965 se introdujo en la medicina humana el lavado peritoneal diagnostico (LPD) en pacientes con trauma abdominal contuso, estudios prueban que esta es una técnica especifica y sensible para la detección de liquido libre en abdomen en perros y gatos. A pesar de que el grado de complicaciones con el LPD es bajo, esta técnica es considerada como invasiva, además de poder resultar en perforación de la vejiga o de intestino, laceraciones de bazo, vasos sanguíneos y páncreas. Por otro lado, el LPD detecta de forma inconsistente lesiones y hematomas retroperitoneales. Finalmente, es difícil determinar por medio de esta técnica cuales pacientes con trauma abdominal deben ir a laparotomía, resultando en algunas ocasiones en cirugías innecesarias. Por estas razones, el lavado peritoneal diagnostico se usa con menor frecuencia como una herramienta diagnostica en humanos con trauma abdominal. En medicina veterinaria se recurre de forma común a la abdominocentesis para la detección de fluido intraabdominal en animales traumatizados, la limitante de esta técnica es su alta cantidad de falsos negativos, sobre todo en los casos donde la cantidad de fluido es mínima.

En 1968, Holm estableció el marco para el uso de la ecografía en el contexto del trauma en medicina humana. La ecografía es una herramienta rápida, no invasiva, repetible y, no obstante, de bajo costo, que ha surgido como un componente clave de los algoritmos de diagnóstico y las decisiones clínicas. El término “Focused Assessment with Sonography for Trauma (FAST)” fue acuñado por Rozycki et al. en 1996 y ha persistido como el acrónimo aceptado para la evaluación ultrasonográfica en el trauma. El FAST empezó a utilizarse en traumas contusos, pero ahora se utiliza también en traumas penetrantes. Las 4 vistas básicas (perihepática, periesplénica, subpélvica y subxifoidea) han sido el fundamento del examen FAST. Este es un examen ecográfico protocolizado y abreviado, cuyo fin es exclusivamente la detección de liquido libre en abdomen o espacio pericardico, la presencia de fluido en estos caso sería un indicador de lesión de órganos. El líquido en abdomen y tórax aparece como contenido anecoico en cantidades variadas que rodean los órganos, los fluidos como sangre no coagulada, orina, ascitis y fluido intestinal tienen una apariencia similar. La bibliografía en medicina humana sugiere que el rango de volumen mínimo para detectar por medio del FAST es de 250 a 620 ml. Hay evidencia de que cuando hay poco liquido, éste se deposita cerca de la pelvis o cercano al sitio de lesión.

El FAST se considera la herramienta diagnostica de elección para el diagnóstico temprano en pacientes con sospecha de traumatismo abdominal contuso en humanos. En el artículo de Reppey et al, se habla también de la existencia del Extended Focused Assessment with Sonography for Trauma o EFAST, en el cual se realiza la exploración ecográfica del tórax en búsqueda de hemotórax, neumotórax y se evalúa el estatus de llenado intravascular por medio del tamaño y variación respiratoria de la vena cava inferior (vena cava caudal en el caso de pequeños animales).

El FAST puede realizarse durante el triage inicial, a los pocos minutos del arribo del paciente a la sala de emergencia. De hecho, el FAST puede tener participación dentro del ABCD del trauma, ya que en B (Breathing) evalúa la presencia de neumotórax o liquido libre en pleura y en C (Circulation) evalúa la presencia de liquido libre en peritoneo, en pericardio y en tórax, además tanto el FAST como el EFAST pueden servir de guía para acceder a presión venosa periférica o central.

Esta prueba puede ser realizada por profesionales con una extensa experiencia ecográfica como por médicos generales con un entrenamiento básico, en ambos casos, la técnica tiene una buena sensibilidad (81 a 98%) y especificidad (98 a 100%) para la detección de líquido libre en cavidades corporales. En medicina humana, los profesionales reciben un entrenamiento para reconocer las condiciones comunes que amenazan la vida del paciente. Este examen es muy focalizado y necesita solo respuestas de sí o no a simples preguntas como: Existe efusión pericardica?, Hay liquido o sangre en el abdomen?, Hay evidencia de uropatía obstructiva?, entre otras. Este examen se realiza al costado de la camilla del paciente y con un equipo portátil, es ruidosa, poco cómoda para el clínico y se realiza en general con la luz de la sala de emergencia.

Cuando se utiliza en la detección de líquido libre abdominal en humanos sometidos a un trauma contuso, el FAST tiene una mayor sensibilidad que la radiografía y el examen clínico y es tan sensible como la tomografía computarizada y el LPD. Por medio del FAST el líquido no solo puede localizarse, sino que también ser recolectado para análisis. Así mismo, el monitoreo seriado del volumen de fluido acumulado permite una correcta toma de decisiones; una hemorragia activa incrementa en forma sostenida el volumen del derrame lo que fácilmente es detectable mediante el examen ecográfico. Al contrario, un volumen similar o menor en estudios seriados indica evolución positiva del evento traumático.

Se debe tener claro que el objetivo principal del FAST es la búsqueda de liquido libre (sangre u otro) que amenacen la vida del paciente, el FAST no tiene como objetivo descartar lesiones de órganos abdominales ni torácicos.

FAST EN HUMANOS

En medicina humana el protocolo FAST consiste en 4 vistas ecográficas básicas. El FAST está indicado para cualquier paciente sometido a un trauma abdominal y torácico tanto romo como penetrante, hemodinamicamente estable o no.

Las vistas utilizadas en el FAST de medicina humana con el paciente en decúbito dorsal son las siguientes:

  1. Vista subxifoidea
  2. Cuadrante superior derecho (receso hepatorenal o de Morison)
  3. Cuadrante superior izquierdo o periesplénica
  4. Vista suprapúbica

Vistas ecográficas del FAST en Medicina humana

Estas vistas se describirán más adelante, ya que son similares a las que se pueden utilizar en medicina veterinaria. El examen FAST puede completarse en 5 minutos y puede involucrar otras  vistas dependiendo de las preferencias y experiencia del examinador.

FAST EN VETERINARIA

En veterinaria hay pocos reportes del uso del FAST. En un estudio realizado por Boysen et al, se describe el uso del FAST en traumas abdominales no penetrantes o no punzantes. En este estudio, las vistas ecográficas donde se encontró líquido libre de forma más común fueron los vistas dependientes de gravedad como el flanco izquierdo en un perro en decúbito lateral izquierdo o  en el flanco derecho en decúbito lateral derecho, seguido de la región xifoidea. El protocolo de FAST en este estudio está basado en el humano, pero difiere de él en ciertos puntos. En humanos se utiliza un examen ecográfico de 4 vistas para detectar la presencia de liquido libre en la cavidad abdominal, espacio pericardico, y en algunas instancias en el espacio pleural. En el estudio de Boyle et al., se focalizaron en la detección de liquido libre en la cavidad abdominal y no intentaron localizar fluido en espacio pericardico o pleural, sin embargo, se detecto de forma incidental fluido pleural en 2 perros durante el examen. En este estudio fue de elección realizar el examen en decúbito lateral por la condición del paciente. Las vistas planteadas pro Boyle et al, además son útiles debido a que el bazo (vista lateral izquierda) y el hígado (vista subxifoidea) son los órganos que generalmente se ven afectados luego de un trauma abdominal en el perro, además de que el fluido por gravedad se sitúa más comúnmente en estos sitios. Al igual que en humanos, el FAST es un examen rápido, que en la mayoría de los casos tiene una duración menor a 10 minutos.

Técnica: el liquido libre dentro del abdomen se detecta por la presencia de áreas anecoicas que separan las diversas estructuras intrabdominales. La ecografía puede detectar desde 4 ml por kilo de peso. La posición en decúbito dorsal y esternal con la cabeza y las patas levantadas son las posiciones que mas ayudan en la detección de liquido libre en sus inicios. En medicina veterinaria se pueden utilizar las mismas vistas que en humanos, ya que si tenemos al paciente en un decúbito dorsal o lateral, las zonas de acumulación de fluidos van a ser similares. Durante el examen, las áreas abdominales incluidas en la búsqueda de líquido libre deben ser:

Vistas FAST en Medicina Veterinaria

1. Vista subxifoidea : el propósito de esta vista es la detección de fluido libre en el saco pericardico y la evaluación del movimiento cardiaco en el caso de un taponamiento. El transductor se sitúa en la región subxifoidea con el haz de ultrasonido proyectado en un plano coronal. Se debe aplicar una moderada presión contra la pared abdominal para dirigir el haz retroesternal para obtener la imagen. De esta forma se visualizaría tanto el hígado como el corazón. El corazón es fácil de identificar debido a su movimiento. El corazón debe presentarse rodeado por una banda ecogénica que representa el pericardio. La presencia de contenido anecoico o hipoecoico entre esta banda y el corazón representa fluido en el saco pericárdico. El rol del FAST para la detección de fluido pericardico es muy importante. En la literatura se indica que la ultrasonografía tiene una sensibilidad de 100% y una especificidad de 97% en la visualización de hemopericardio en las lesiones cardiacas penetrantes en humanos. En esta vista también se puede identificar líquido libre en pleuras. Otra zona donde se acumula fluido puede ser entre el diafragma y el hígado y entre las cisuras hepáticas, áreas que se pueden evaluar mediante esta vista.

Vista Subxifoidea: posición del transductor y vista de hígado sin presencia de liquido libre (para FAST se debe inclinar más el transductor para visualizar el corazón)

Hígado y liquido en cavidad torácica

Liquido libre entre las cisuras hepáticas y craneal a hígado

Liquido en saco pericardico

2. Vista suprapúbica: en la región del ápex vesical o dorsal a la vejiga, se pueden visualizar pequeñas cantidades de fluido, formando una región anecoica angular. En el abdomen caudal se posiciona el transductor craneal a la sínfisis púbica y se angula hacia la pelvis. En esta vista se obtiene la vejiga y colon. El transductor se debe rotar en 90 grados desde su posición transversa para posicionarlo en un plano sagital y visualizar la vejiga, el colon y el espacio rectovesical, donde puede evaluarse la presencia de liquido libre. Una vejiga llena mejora la visualización de pequeñas cantidades de fluido en esta zona, que es donde se pueden encontrar pequeñas cantidades de líquido.

Vista suprapúbica normal (Vejiga con contenido anecoico, sin áreas anecoicas por fuera de la vejiga)

Vista suprapúbica con contenido anecoico dorsal a la vejiga: liquido libre

3. Cuadrante superior derecho (lóbulos derechos del hígado y riñón): el área del proceso caudado y del riñón derecho es una área donde se puede encontrar fluido. El transductor se posiciona a la derecha de la línea media entre el espacio intercostal 11 y 12, con el haz de ultrasonido en un plano craneocaudal. La presencia de un anillo anecoico o hipoecoico en este espacio virtual representa liquido libre intraabdominal. Es importante evaluar el polo posterior del riñón en esta vista, ya que pequeñas cantidades de fluido pueden acumularse en esta zona.

Posición del transductor para la vista del cuadrante superior derecho

Imagen ecográfica de hígado y riñón derecho sin presencia de liquido libre

Liquido libre entre el proceso caudado y el riñón derecho

4. Cuadrante superior izquierdo: En el cuadrante superior izquierdo, el transductor se posiciona a la izquierda de la línea media, puede ser entre los últimos espacios intercostales o por el abdomen lateral, con el haz de ultrasonido en una plano craneocaudal. Esto permite visualizar parte del hígado, bazo y riñón. El transductor se debe rotar para obtener planos longitudinales y transversos para demostrar la presencia de líquido libre entre el bazo y el riñón. La evidencia de un anillo o áreas triangulares anecoicas o hipoecoicas entre estos dos órganos representa liquido libre intraperitoneal.

Vista cuadrante superior izquierdo sin líquido libre

Liquido libre (F) entre bazo y riñón izquierdo

Se describe en veterinaria, que pequeñas cantidades de fluido son más fáciles de detectar en la zona apical de la vejiga o dorsal a ella, entre los lobos hepáticos, entre le diagragma y el hígado, entre el estomago y el hígado y entre la pared abdominal y el bazo. Cuando hay una masiva acumulación de fluido, la apariencia ecográfica es de fácil identificación, ya que los órganos abdominales están separados por extensos espacios anecoicos.

Liquido libre en abdomen

EFAST O TFAST EN MEDICINA HUMANA Y VETERINARIA

El EFAST viene de la sigla “extended focussed assessment with sonography in Trauma” y tiene como objetivo evaluar la presencia de líquido libre en el espacio pleural y pericardio, neumotórax y evalúa el estatus de llenado intravascular por medio del tamaño y variación respiratoria de la vena cava inferior o caudal. Al igual que la sangre o líquido libre abdominal, el líquido libre en el espacio pleural se reúne en las áreas más dependientes. En un decúbito dorsal, el líquido se posiciona a lo largo de la pared torácica posterior. En la vista del cuadrante superior del FAST se puede evaluar la base pulmonar en búsqueda de líquido libre sobre el diafragma. El liquido en tórax aparece como un triangulo anecoico que rellena el ángulo costo-frénico. Pequeñas colectas pueden no extenderse de forma suficiente hacia lateral y por lo tanto pueden pasar por alto. Por medio de la ultrasonografía se puede detectar pequeñas cantidades de colectas pleurales si el paciente está en condiciones de ser movido de forma de evaluar el líquido en las áreas más bajas del tórax. En veterinaria hay un estudio realizado por Lisciandro et al. donde se describe el uso del FAST torácico en la búsqueda de neumotórax traumático, lo que vendría siendo lo análogo del EFAST en humanos.

Efusión pleural y pulmón colapsado

La detección de neumotórax difiere de la ultrasonografía convencional, ya que el diagnostico de neumotórax  se basa en la interpretación de artefactos inducidos por la presencia de aire en el espacio pleural, en lugar de la imagen de distintos órganos internos. Estos artefactos se definieron e ilustraron recientemente en medicina humana. La ecografía ha demostrado ser confiable en el diagnostico y graduación (parcial o masivo) de neumotórax en humanos observando la zona de transición entre un pulmón colapsado y uno con aire. El diagnostico ecográfico del neumotórax se describió por primera vez hace más o menos 20 años en el área de medicina equina y se basó en determinar la ausencia del deslizamiento entre ambas pleuras (visceral y parietal) durante los movimientos respiratorios. Un año después de esta descripción se documentaron las características del neumotórax humano a la ecografía. En veterinaria, las aplicaciones de la ecografía torácica para patologías pulmonares y neumotórax se han descrito en caballos y bovinos. La aposición normal de los pulmones con la pared torácica se ha nombrado como “signo de deslizamiento” en la literatura veterinaria y como “deslizamiento pulmonar” en medicina humana. El diagnostico ecográfico del neumotórax se ha estudiado en modelos porcinos y en numerosos estudios en humanos sometidos a traumas evaluados con ecografía, radiografía y TC, pero no se han realizado estudios en perros y gatos traumatizados. En el estudio del 2008, Lisciandro et al. desarrollaron un protocolo torácico que complementa el FAST en veterinaria. Este estudio plantea la realización de un examen ecográfico en ciertos puntos torácicos y en un punto pericardico. Los puntos torácicos se evalúan desde el 7º y 9º espacio intercostal en la zona dorsolateral de la pared torácica y el punto pericardico se evalúa desde los espacios intercostales 5 y 6 en la zona ventrolateral de la pared torácica. El paciente debe posicionarse en decúbito lateral para visualizar los puntos torácicos ipsilaterales y el punto pericardico y luego se posiciona en un decúbito esternal para evaluar el punto torácico contralateral. La visualización del punto pericardico deben incluir vistas transversas y longitudinales para la evaluación de fluido pleural y pericardico, los cortes de los puntos torácicos solo deben involucrar vistas en eje longitudinal para la búsqueda de neumotórax. Los pacientes que presentan un distress respiratorio significativo se deben evaluar siempre en decúbito esternal.

Vistas del TFAST. PCS: punto pericardico, CTS: puntos toracicos

A menos que una toracocentesis o pericardiocentesis confirme el tipo de fluido, éste debe indicarse como fluido pleural y fluido pericardico en vez de presumir la existencia de un hemotórax o hemopericardio inducido por trauma.

El neumotórax se puede diagnosticar en los puntos torácicos en base a la ausencia del signo de deslizamiento, definido como la falta de la interface dinámica entre los márgenes pulmonares y las paredes torácicas durante el ciclo respiratorio. En este estudio se nombra la presencia de un “signo de escalón” cuando el signo de deslizamiento está presente pero desviado de la continuidad linear normal de la interface pulmón-pleura, este signo podría representar una injuria torácica concurrente. La visualización de los puntos torácicos permite una mejor evaluación de neumotórax y del signo del escalón en comparación con la evaluación del punto pericardico, al igual que en humanos y equinos. Esto se debe probablemente a que evalúa el sitio más dorsal del tórax que es donde más se acumularía el aire libre que por gravedad tiende a subir. Por el contrario, el punto pericardico es la vista más adecuada para evaluar tanto la acumulación de fluido pleural como pericardico, ya que evalúa los sitios más dependientes de gravedad del tórax. En el FAST tradicional la presencia de efusión pericardica o pleural se puede evaluar en la vista subxifoidea, que incluso puede ser mejor, ya que tendría menos interferencia con el aire dentro de los pulmones, se necesitan más estudios para determinar que vista es la más útil en este sentido.

Se debe tener cuidado cuando hay enfisema subcutáneo, ya que éste impediría la correcta evaluación del tórax, pero, ejerciendo presión en el sitio del enfisema se puede mejorar la imagen y evaluar el torax.

Autores describen que el TFAST requiere de más entrenamiento que el clásico FAST.

LIMITACIONES DE LA PRUEBA

Como toda prueba diagnóstica, el FAST tiene sus limitantes. Primero que nada esta es una técnica que es muy operador y paciente dependiente. La capacidad de encontrar líquido libre, sobre todo en pequeñas cantidad, depende mucho de la experiencia ganada por el profesional. El FAST tiene una sensibilidad limitada para identificar pequeñas cantidades de fluido intraperitoneal, situación que ocurre en los inicios del trauma, pero realizando exámenes seriados aumentan esta sensibilidad.

Otra limitante es que esta prueba no es tan sensible como la TC en la identificación de injuria de órganos, y se basa en el supuesto de que el hallazgo de líquido libre dentro del peritoneo o pleura indica la presencia de hemorragias y lesión orgánica, de ahí que la búsqueda de lesión de órganos no sea su principal objetivo. Además no en todos los pacientes con injuria de órganos se presenta hemoperitoneo o liquido libre, y algunas injurias pueden no ser detectadas en sus inicios al FAST. Según Rozycki et al., el 22% de las lesiones abdominales no presentan líquido libre, cifra que aumenta a 37% en pacientes pediátricos en medicina humana. Estas condiciones incluyen lesiones de intestino y mesenterio, lesiones de páncreas, hígado y bazo por la contención que provee su capsula y lesiones retroperitoneales como serian las renales. De esta forma, conclusiones derivadas de un solo FAST pueden ser erróneas. El examen debería repetirse en un segundo análisis y también si el paciente demuestra un deterioro clínico, ya que el líquido libre puede acumularse en el tiempo y ser visible de forma posterior en la ecografía. Otra limitante en la calidad de la imagen está dada por la obesidad del paciente y el gas presente en su tracto gastrointestinal. Los usuarios de este examen deben estar consientes que una ecografía FAST negativa no descarta lesión en órganos.

A pesar de estas limitantes, los defensores de esta prueba alegan que las decisiones clínicas basadas en este examen mejoran la velocidad de la evaluación primaria del traumatismo, reduce el número de tomografías computarizadas y reduce los costos en medicina humana. En medicina veterinaria faltan estudios que provean de esta información.

CONCLUSIÓN

Dadas las características del FAST y del TFAST es de suma importancia que ésta se implemente en el área de emergencia de la clínica de pequeños animales. Los casos que llegan a la sala de urgencia debido a procesos traumáticos son muchos y por lo general llegan muy descompensados. La técnica por imagen que por lo general se encuentra más disponible para los veterinarios es la radiografía, la cual es de mayor utilidad en traumas torácicos, dejando en una nebulosa lo que pasa dentro del abdomen. Además, para recurrir a estudios radiográficos, el paciente debe ser trasladado por lo menos de habitación y debe ser manipulado para obtener vistas radiográficas que puedan proveer información. Si bien tiene sus ventajas, en algunos casos es muy arriesgado acceder a ella. A diferencia de lo que pasa en medicina humana, la tomografía computarizada no se encuentra muy disponible para pequeños animales, por lo tanto, no es ni tema de discusión su uso en emergencias. Como se vio anteriormente, la abdominocentesis, muy usada en nuestra practica, es útil, ya que nos puede dar una aproximación a lo que estamos enfrentando, pero tiene un alto porcentaje de falsos negativos, sobre todo si es poco el liquido libre. El lavado peritoneal diagnostico también tiene sus complicaciones.

En la Universidad estatal de Londrina (Brasil) ya llevan 9 años realizando exámenes ultrasonográficos FAST, los que han mostrado ser una herramienta invaluable para condiciones abdominales y torácicas traumáticas y no en perros y gatos. La contribución clínica es la de realizar un diagnostico, tomar decisiones terapéuticas rápidas (clínica o quirúrgica), reconocer complicaciones secundarias potencialmente fatales, seleccionar de forma más racional los otros exámenes, reducción de costos y realizar  punciones guiadas terapéuticas y diagnósticas, todas características que ningún otro examen puede dar. Otra ventaja de la ecografía, es que se puede realizar un seguimiento y evaluación de sangramientos activos, además de tratamientos en el momento como punciones pericardicas o abdominales

La importancia de entrenar al personal de turno en la sala de urgencia es que por lo general los ecografistas o salas de ecografía no están disponibles las 24 hrs. En medicina humana hay un gran debate acerca de este tema, ya que los radiólogos dedicados a la ecografía discrepan de la utilidad de que los médicos de las salas de emergencia realicen este tipo de pruebas, sin embargo, hay estudios en medicina humana que demuestran que hay mejoras en el cuidado del paciente, menores demoras en las indicaciones quirúrgicas y menores costos al entrenar al equipo de urgencias. Aparentemente, en medicina veterinaria no es aun un punto de discusión, pero debería serlo.

La implementación del uso del FAST en veterinaria puede ayudar a salvar muchas vidas, ayudando en el diagnostico temprano de situaciones que en un examen físico no podemos visualizar. El costo de los equipos portátiles no es tan alto en comparación a las ventajas diagnosticas que provee, además el entrenamiento para el FAST es un entrenamiento básico, el cual se va perfeccionando con la experiencia, el propósito de este entrenamiento no es el de dar diagnósticos ecográficos, si no de dar aproximaciones certeras y ser una ayuda en la toma de decisiones rápidas.

En veterinaria faltan estudios realizados en perros y gatos que acrediten esta técnica y que perfeccionen las vistas a utilizar, ojala que en el futuro esto sea posible y que todas las salas de emergencia puedan contar con un ecografo, personal entrenado y un protocolo FAST.

BIBLIOGRAFÍA

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  • Stengel D, BauwUSO DE LA ECOGRAFÍA EN TRAUMAS

Autor: Macarena Emparanza P.

Una respuesta a “USO DE LA ECOGRAFIA EN TRAUMAS

  1. Muy buen contenido!, saludos desde la UNAM veterinaria(FESC) al pendiente de más posts! Felicidades.

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